domingo, 6 de junio de 2010

Algo de mi 15...


En aquellos momentos mi matrimonio hacía aguas aunque ninguno de los dos tomaba la decisión de dar el primer paso hacia la separación. No sé si esta situación fue la determinante para acceder a la petición de José, lo que tengo claro es que me la facilitó enormemente. Ante una posible separación el tema económico es fundamental, y yo en aquellos momentos no podía ni de lejos pensar en ser autosuficiente.
Otra vez sentí que el destino tejía unos hilos que me marcaban el camino a seguir, un matrimonio que se estaba finiquitando, un ocio que llegaría a ser de vital importancia en mi vida y la aparición casual o no de José en mi camino.

La segunda vez que fui abordada por él, fue directo y conciso. Quería que le dedicase un tiempo para poder hablar de un asunto importante, según él de un tema que me podía interesar, el de un trabajo bien remunerado.
No dudé en aceptar su invitación, iríamos a cenar el viernes noche.
Luís se quedó con el niño, no tenía porque mentirle pero le dije que Maica tenía una cena en el restaurante y necesitaba mi ayuda. Esta fue mi cómplice aunque le di a entender que se trataba de una cena con un ligue; no me gustaba mentirle a mi mejor amiga pero tampoco hubiera sabido explicar el motivo de esa cita.

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