domingo, 21 de noviembre de 2010

algo de mí...38

Por fin había llegado el temido y ansiado viernes, ahora sé que no tenía que haberme esperado tantos días; pero sentía un miedo que me aterrorizaba y paralizaba.

El martes ya era consciente que el informe con el seguimiento era correcto, el miércoles ya tenía claro dónde y cómo realizar el encargo, el jueves hubiese tenido que actuar; pero lo dejé pasar pensando que el viernes estaría más preparada. Pero fue un error, un monumental error.

En cuanto me levanté el viernes supe que me había arriesgado, demasiados días en el hotel, demasiados días merodeando mi presa y finalmente, el viernes noche podía variar su costumbre de llegar a casa para cenar.
Estos pensamientos me dejaron abatida, cómo había sido tan tonta, cómo no había pensado en ello; pero decidí que esa noche actuaría y si el azar me lo impedía pues ya decidiría entonces que hacer.

3 comentarios:

  1. Bueno, no pasa nada, si el viernes variaba las costumbres siempre podría aprovechar el tiempo para hacer jaboncillos.

    Besos.

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  2. Hola Toro, jaboncillos, turismo por las tascas..vamos que aburrirse no se aburriría :)

    Hola Dina, ja, ja...me la imaginado con caballo incluído¡!

    Petons.

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