domingo, 8 de abril de 2012

Roma II


El segundo día en Roma había de ser el más intenso, no nos permitimos ningún atisbo de cansancio, había demasiadas cosas por ver.
Lo primero y más absoluto era visitar el Vaticano, un lugar que yo ya conocía pero que no había pasado de la Plaza San Pedro.

Así sin que nos asustara la kilométrica cola para la entrada pudimos por fin visitar.
Las horas pasadas dentro fueron demasiado intensas, en ese momento entendí el síndrome de Stendhal; hay tanto que ver y todo es tan intenso que cuesta asimilar tanta belleza.


                                                   
Como anécdota, nuestra guía nos indicaba no dejarnos perder la tumba de Urbano VIII, a la derecha del púlpito.
Pero la zona estaba acordonada y nos teníamos que conformar con fotografiarla a golpe de zoom, entonces el mister pregunta a un guardia por su situación, éste sin tenerlo claro se comunica por radio con sus compañeros que le indican lo que ya sabíamos, acto seguido abre el cordón de seguridad y nos acompaña hasta los mismos pies de la tumba para hacer las fotos pertinentes, yo que siento todos los ojos de la multitud de turistas clavados en mi espalda sólo fui capaz de sacar una decente.
Quisimos agradecerle el detalle con una propina que rehusó.



Después de la visita de la basílica quedaba por  ver la capilla Sixtina, una vez dentro tienes la opción de ir casi directamente hacia ella o pasar por la salas de Rafael; escogimos la segunda opción.

Resultado: cuando por fin llegamos a la capilla estábamos saturados de tanta obras de arte, tanta magnificencia, tanta belleza. Con las obras de cualquier de las salas que vimos, cualquier ciudad se monta un museo entero¡!




Al salir del Vaticano no dirigimos al Castillo de Sant' Angelo no sin antes pararnos para hacer un tentempié en Franchi, no me lo podía creer cuando la guía recomendaba ese lugar cerca del Vaticano para comer "a la italiana", así que sin dudarlo nos dirigimos a mi alter ego virtual a disfrutar sus especialidades, sobre todo del supplì (croquetas de arroz rellenas de mozzarela y tomate)

La tarde quedó para visitar el Panteón y disfrutar de las terrazas de la plaza della Rotonda que nos permitió por un lado descansar y por otro disfrutar de un magnifico primer plano del Panteón.
Retomada la marcha paseamos por la plaza di Spagna y sus alrededores para la Via del Babuino que nos llevó a la plaza del Poppolo.




Para terminar el día en otro restaurante recomendado en la guía, Edy, un coqueto restaurante en la que dimos cuenta de unas excelentes viandas regadas de un buen vino.

3 comentarios:

  1. Subí hasta arriba de todo de la cúpula.
    Hasta el final.
    Los últimos tramos de escalones los tuve que hacer mucho más inclinado que la torre de Pisa por culpa del poco espacio y de mi estatura.
    Valió la pena el esfuerzo por las vistas que desde la terraza circular se contemplan.

    Besos.

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  2. Tus 48 horas fueron muy bien aprovechadas. Me has puesto los dientes largos con Roma, que no conozco. Pero creo que este año no podrá ser, pero bueno disfruto leyendo tu crónica
    Besos
    Emma

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  3. Feliz Pascua!! Y me encantan las fotos de esta Roma tan aparentemente veraniega. Por cierto...¿fuiste al Trastevere? A mí es la zona que más me gusta. Hay librerías para tomar té en ellas, en fin...una maravilla...pero hace ya mucho que no voy por allí...lo mismo, ya ni existen...en fin...
    Pero veo que hay lugares que permanecen...La verdad es que con Roma tuve una experiencia interesante. La primera vez que la ví no me gustó nada, pero luego...me cautivó...Tiene algo especial...
    Besos mil!!!

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