viernes, 24 de mayo de 2013

El rey de algunas vidas...

Voy a entrar en un mundo complicado: el del móvil.
Complicado porque está claro que el raro es el que va a contracorriente de la normalidad, o sea yo misma.

El móvil entró en mi vida, tras años de negarme a él, hará unos 10 años; por lo que la mayor parte de mi vida he sobrevivido a su ausencia.
La paradoja es que lo mejor que me ha traído es su función de reloj, ya nunca más he llevado en mi muñeca ese artilugio que me coloqué por primera vez el día de mi comunión y no abandoné bien entrada la trentena, y por otra parte me va de perlas en caso de tener que contactar con alguien. Por lo que se puede ver dos de las funciones más básicas del adorado móvil …pero por lo visto me he convertido en la “antigua” del lugar ya que:

  • Dejármelo en casa no me provoca un ataque de pánico.
  • Si alguien me llama y no lo cojo no me hace sentir la obligación a devolver la llamada.
  • No tengo wassap, lo que provoca extrañeza y casi rechazo social. 
  • No hago fotos con él. 
  • Si estoy comprando, charlando, durmiendo, comiendo …no cojo el móvil, éste dispone de un buzón de voz estupendo. 
Así que considero que el móvil es un gran invento pero no me apetece que marque mi vida, os dejo un video de lo más real.


domingo, 19 de mayo de 2013

//&//MoUSe dE piÑA//&//

Variación es según la RAE Acción y efecto de variar.
Y punto.
Variamos constantemente, algunas veces por decisión propia otras veces de manera impositiva.

Variamos el color de nuestro pelo tanto de una manera o de otra, pero acabamos variando.
Variamos de pareja de una manera o de otra, pero acabamos variando.
Variamos de trabajo de una manera o de otra, pero acabamos variando.

Hoy presento una variación por decisión propia, las avellanas han dejado paso a la piña.

martes, 14 de mayo de 2013

Bárbara

Por una vez leímos las críticas de las películas que ofrecían, solemos ir casi siempre al mismo cine por comodidad, por ser un multisala no demasiado grande y por su facilidad para aparcar cerca de él.
La más recomendada era Stoker pero he de reconocer que al ver que estaba protagonizada por Nicole Kidman me tiró hacia atrás, lo cual es una tontería, lo sé, pero no lo puedo evitar…me pone nerviosa.

Reconozco que me dejo llevar más por los protagonistas que por el director o el guionista, algo que hace indicar mi desconocimiento absoluto en temas cinéfilos; pero yo voy al cine a disfrutar y hay actores-actrices que casi no me defraudan nunca. Otras veces dejo que me sorprendan por lo que disfruto enormemente descubriendo películas más minoritarias pero que han podido traspasar sus fronteras y algunos cines de Bcn proyectan, y este fue el caso; la segunda película mejor valorada era Barbara.
Así que viendo que era alemana, que optó al Oscar al mejor film extranjero y que se desarrollaba en la RDA de finales de los 80 y que lo desconocíamos todo de sus protagonistas nos apuntamos casi por unanimidad a verla.

El film consigue hacer vivir al espectador la oprimente atmosfera que se tuvo que sufrir en una Alemania comunista tan cercana y a la vez tan lejana a la occidental, la película transcurre con una quietud, una paralización vital de las vidas golpeadas por un régimen tan bestial que controlaba y castigaba a sus posibles rebeldes como en el caso de la protagonista, una doctora en lo más alto de su carrera que osa pedir un permiso para salir de la RDA. La contundente respuesta por parte del gobierno es desterrarla a provincias donde es sistemáticamente espiada y controlada.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Los Buddenbrook - Thomas Mann


Tal vez puedo decir que es unas de las mejores novelas que he leído, Los Buddenbrook me ha enganchado desde el primer párrafo.
Al comprarla hice una apuesta ciega ya que no quise leer ninguna crítica sobre ella, sólo sabía que después de leer varios clásicos de la literatura inglesa mis siguientes pasos se encaminaban hacia Marcel Proust o Thomas Mann.
Como siempre hago aposté por la primera novela del autor, aun sabiendo que la más aplaudida no era esa ya que La Montaña Mágica o Muerte en Venecia tenía un reconocimiento que aparentemente no tenía Los Buddenbrook; pero seguí en mis treces y me llevé a casa una novela de más de 800 páginas…la suerte estaba echada.

 El míster tuvo el honor de leerla primero y sus comentarios no eran demasiado halagüeños, según él se dejaba leer no más, su pasión por la novela negra no ayudaba. Así que me puse a ella con el convencimiento que al ser un clásico de principios del siglo pasado su lectura podría ser a veces tediosa y otras interesantes, por suerte enseguida sus personajes me abdujeron, Thomas, Toni, la consulesa…todos ellos me han introducido en una familia de la clase alta alemana con una vida ordenada y disciplinada que va avanzando hacia un futuro más que prometedor.
Pero el sino de una tercera y cuarta generación da al traste unos sueños de grandeza ya que la opulencia de los primeros capítulos van cediendo al ocaso familiar.

De siempre he considerado Cien Años de Soledad “la novela”, siempre ha sido un placer sumergirme en ella y las similitudes entre las dos novelas son del todo curiosas: la grandeza y la decadencia de unas familias que aparentemente lo tienen todo para seguir creciendo pero que acaban económicamente y sobre todo moralmente menguando a medida que las siguientes generaciones hacen acto de presencia; por un lado la familia colombiana y por el otro la alemana que viven y sienten la vida de manera totalmente opuesta pero que quedan unidas en un mismo fin…la hecatombe de una saga.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...