lunes, 20 de junio de 2011

Calas


El año pasado me atreví con unas calas de color lila, al llegar el final del otoño éstas empezaron a languidecer para más tarde morirse y aunque mi primer idea fue tirarlas al final me olvidé de ellas.
Al bajar al jardín en febrero vi que estaban en el mismo estado en las que las había dejado meses atrás, así que pensé en probar que pasaría si las podaba bien...cual fue mi sorpresa que contrariamente a lo que pensaba no estaban muertas, sólo habían pasado por otra fase.

Ahora tengo de nuevo esta maravilla en el jardín...y es que aunque llevo catorce años viviendo en un pueblo sigo siendo de ciudad y estos hechos que deberían ser normal, a mí me siguen sorprendiendo, emocionando.

5 comentarios:

  1. por dios!! son preciosas!!!!!

    y el semifrío de fresones.. yo quiero!! qué maravilla!!!!!

    pero las calas me tienen transportada también, cómo a ti, estos "milagros" de la naturaleza me alucinan

    besos

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  2. es preciosa, yo también me sorprendo y me encanta que me sigan sorprendiendo estos milagros y que me hagan sonreir..., de hecho, siempre llevo una cámara encima y saco fotos a cosas sorprendentes, "absolutamente normales".
    Besitos

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  3. Ahora mismo estoy llorando yo también.

    No, eh!!!

    Besos.

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  4. A mi tambien me sorprenden, me animan y me ilusionan cosas asi. Me pasa como a ti, vivo en un pueblo pero soy de ciudad
    Besos
    eMMA

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  5. Pues claro que tiene que emocionarte, eres de ciudad pero no eres gilipollas.


    Saludos.

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